En una ciudad decidida por hombres, la lectura de nuestra experiencia espacial cotidiana fluctúa entre distintas combinaciones de definición, protección, separación y feudalización. Dentro de esto, el espacio público se materializa como el espacio de todos, al que todos tenemos derecho, en contraposición al privado, para el que es requisito una aprobación para usarlo. En este sentido, la lógica de la modernidad se nos presenta cotidianamente como el principio que gobierna el afán por determinar usos (incluso el público), encontrar eficiencias, definir por contraposición.
En este esquema existe, sin embargo, un punto ciego que tiene un enorme potencial para instrumentar un re-entendimiento de nuestra relación bidireccional entre lo público y lo privado. El espacio entre el paramento y el espacio público tiene muy diversas configuraciones y funciones que muchas veces nos pasan desapercibidas por ser lugares menos definidos física y conceptualmente. Sus tamaños son ampliamente variables y en muchos casos es inexistente pero siempre presente. El proyecto investigará los espacios flexibles, aprogramáticos y de preparación de salida o entrada hacia lo público (zaguanes, portales, umbrales, jardines, tienditas, terrazas, escalones, callejones e incluso calles, entre otros) en lugares específicos que se identificarán como parte del proceso.
Históricamente, se ha identificado a la mujer con la casa, la entendemos como su espacio. La propuesta se desvía de esa noción y pone sobre la mesa que el espacio femenino implica posibilidad, flexibilidad, vacío, relación, flujo y lo colectivo más que lo público. Proponemos el espacio entre lo privado y lo público, como el espacio que posibilita una transformación hacia lo común, independientemente del nivel socioeconómico o si es dentro de lo que se considera construcción “formal” o “informal”. De hecho, buscaremos un énfasis en el análisis en las periferias de la ciudad dado que la aplicabilidad de los hallazgos para la mejora de la calidad de vida pude ser mucho mayor.
Por otra parte, la ciudad de México como muchas otras en nuestro país y en América Latina, están atravesando por una dinámica de urbanización “hacia la ciudad existente, produciendo una mutación en la tradicional tendencia del desarrollo urbano, exógeno y centrífugo, hacia uno endógeno y centrípeta” (Carrión 2016)* Esta inercia de transformación desde dentro, es una oportunidad para equilibrar con lo femenino nuestro espacio urbano, divergir de la tendencia hacia la “la foraneidad en la ciudad” (Carrión 2016)* y crear una vía de cambio que resulte en un entorno en que podamos vernos en los otros.
* Carrión 2016. Coordinadora Patricia Ramírez Kuri; La reinvención del espacio público en la ciudad fragmentada; Prólogo.







